miércoles, 11 de enero de 2012

Tu, otra vez.

Es hasta cómico encontrarme una noche de miércoles leyendo al lado de mi madre hasta las tantas de la madrugada .El silencio lo acapara todo. Todo es culpa tuya pensé, ¿de quién sino? Me quema el ruido de los fluorescentes y el (no) ruido de mi casa, al que no estoy para nada acostumbrado. Necesitaba pensar en sus perfectos pechos, en sentir como los tocaba y mordía, me encantaba oírla gemir y no me podía masturbar. Mi madre seguía leyendo, parece que tenía para rato. Tú hiciste que Bukowski entrara en mi vida, como hiciste con muchas otras cosas, almenos hasta la fecha. Ahora el cabrón se estará partiendo de risa en su tumba.