Me encanta conocerme hablando con otras personas. A mí, que siempre me hizo gracia conocer a un semejante con mi mismo nombre (es ridículo, lo sé), tuve la oportunidad de hacerlo contigo. Una persona a la que aprecio mucho intelectualmente, me dijo que cualquiera con dos copas de más, es capaz de hablar sobre cualquier tema de este mundo y del otro, si llega a tener más razón, explota. Ya me voy haciendo a la idea de tus miedos. Veo tus pausas nerviosas por cuidar las palabras que usas e intentar no parecer un idiota delante de mí. Realmente, a penas conozco la visión que puedas tener sobre mi persona.
Muchos de mis amigos me consideran loco por coger la realidad, con la precisión de un maestro del bisturí, intentar diseccionarla y entenderla a mi manera, siempre pensé que la empatía era lo mío. Espero que no te quedes con la idea que me quisiste transmitir, no soy un maestro de la vida, solo un imbécil que dice las cosas que le gustaría aplicar en su propia vida.
Cada día estoy más seguro de que no conozco a la mayoría de mis amigos, por culpa de charlas como esa, empiezo a dudar de si me conozco a mí.
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