Creo que la falsa esperanza y yo tenemos que dejar de ser amigos, un año entero de compañía y retroalimentación negativa son suficientes para entenderlo. Si es que no se debe hacer el amor con una persona que no sabe como mirarte a los ojos, tampoco sé si debo llamarlo amor. Al menos ya entiendo lo que decía la gente. Sobre la forma con la que me mirabas. Aunque esta vez sea a otro. No pasa nada, como dices tú, no es culpa tuya, será mía, no sé.
Tengo los dedos amarillos de pensar en ti, pero el humo me intoxica menos que tu presencia en este momento, te lo aseguro. La falsa esperanza también mata. Como a Napoleón que lo mató el verde, como a nosotros, que nos sigue pisando los talones, sin parar. Me oprime la obsesión y tú no tienes la culpa, ese es el problema, que sale sin querer.
Debería tener un montón de preocupaciones: cada día estoy más delgado, mi color favorito pasó a ser otro, o al menos el que odiaba. Se acercan los exámenes de esa carrera que he olvidado. Tengo 21 años y aún no conozco la forma de ralentizar el tiempo, ni de acelerarlo, joder. Y aún así, como siempre, mi única y principal preocupación sigues siendo tú y todos esos que te regalan ilusión y mejores momentos.
lunes, 15 de agosto de 2011
sábado, 11 de junio de 2011
Mi.
Me encanta conocerme hablando con otras personas. A mí, que siempre me hizo gracia conocer a un semejante con mi mismo nombre (es ridículo, lo sé), tuve la oportunidad de hacerlo contigo. Una persona a la que aprecio mucho intelectualmente, me dijo que cualquiera con dos copas de más, es capaz de hablar sobre cualquier tema de este mundo y del otro, si llega a tener más razón, explota. Ya me voy haciendo a la idea de tus miedos. Veo tus pausas nerviosas por cuidar las palabras que usas e intentar no parecer un idiota delante de mí. Realmente, a penas conozco la visión que puedas tener sobre mi persona.
Muchos de mis amigos me consideran loco por coger la realidad, con la precisión de un maestro del bisturí, intentar diseccionarla y entenderla a mi manera, siempre pensé que la empatía era lo mío. Espero que no te quedes con la idea que me quisiste transmitir, no soy un maestro de la vida, solo un imbécil que dice las cosas que le gustaría aplicar en su propia vida.
Cada día estoy más seguro de que no conozco a la mayoría de mis amigos, por culpa de charlas como esa, empiezo a dudar de si me conozco a mí.
Muchos de mis amigos me consideran loco por coger la realidad, con la precisión de un maestro del bisturí, intentar diseccionarla y entenderla a mi manera, siempre pensé que la empatía era lo mío. Espero que no te quedes con la idea que me quisiste transmitir, no soy un maestro de la vida, solo un imbécil que dice las cosas que le gustaría aplicar en su propia vida.
Cada día estoy más seguro de que no conozco a la mayoría de mis amigos, por culpa de charlas como esa, empiezo a dudar de si me conozco a mí.
domingo, 5 de junio de 2011
Adiós.
Hace tiempo te di la bienvenida a mi lista de obsesiones. Y es que a mi, el verde, no me queda tan bien como a ti. Yo nunca hago bromas basadas en “Friends”, ni en ninguna de estas series de amigos inadaptados socialmente. Tampoco me quedan tan bien como a ti los "piercings", ni luzco una melena asalvajada. Incluso no tengo los gustos mas “cools” dentro de la música “indie”. Las chicas no se giran dos veces para mirarme el trasero, ni tengo un cuerpo que envidiar, tampoco tengo esa labia que las hace babear a todas.
Aunque, por esta vez, haré caso de un buen consejo. Voy a coger mi sierra mecánica, hacerte pedazos y enterrarte en uno de los nichos de la catacumba de mi mente.
Y es que, tampoco soy tan horrible en el fondo, ¿no?.
Aunque, por esta vez, haré caso de un buen consejo. Voy a coger mi sierra mecánica, hacerte pedazos y enterrarte en uno de los nichos de la catacumba de mi mente.
Y es que, tampoco soy tan horrible en el fondo, ¿no?.
miércoles, 1 de junio de 2011
¿Puede ser una persona radioactiva?
Ahora que tengo la cabeza en blanco, por no decir negro, mejor hablemos de mí, que ya estarás cansada de oírme hablar de ti. Me pregunto cuál fue la última vez que me preocupé por mí, es decir, ¿Cuándo fue la última vez que pasé a ser en mi lista de preferencias el número tres, el cuatro o el treinta? Ya no me entiendo, quizás nadie lo hace. Y es que soy capaz de darme de morros contra la misma pared más veces de las que podría contar. Me carcomen las responsabilidades en tiempos de crisis, de ansiedad, de inestabilidad. Y me odio por eso, no quiero echarlo todo a perder. Lo que hace unos meses amaba (o al menos a ratos), esa inestabilidad, me está empezando a pasar factura, dudo que dentro de unos meses pueda acabar pagándola. ¿Y sabéis que? No quiero que me embarguen la razón. Pienso a menudo en que hay que cambiar de modo, desviar mis tantas obsesiones.
¿Qué puede hacer uno, delante una situación que le es totalmente contraria, pero dentro de sí, en lo más hondo de sí mismo, le empuja a seguir adelante? Ya ves, al final siempre tienes que salir tu, aunque yo no lo haga des de tu pluma.
Creo que me estoy “radioactivizando”, espero no contaminarte.
¿Qué puede hacer uno, delante una situación que le es totalmente contraria, pero dentro de sí, en lo más hondo de sí mismo, le empuja a seguir adelante? Ya ves, al final siempre tienes que salir tu, aunque yo no lo haga des de tu pluma.
Creo que me estoy “radioactivizando”, espero no contaminarte.
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